Jóvenes en la Comisión Dominicana de Justicia y Paz

Jóvenes en la Comisión Dominicana de Justicia y Paz

Los jóvenes del MJD (Movimiento Juvenil Dominicano Internacional), a través de la Comisión Internacional del MJD, tienen un representante en la CIDJP (Comisión Internacional Dominicana de Justicia y Paz) de la Orden. Pero ¿qué es esto? ¿Para qué sirve? ¿Quién forma parte de esta comisión? ¿Qué hace? Y… seguro que solo con la primera línea surgen muchas otras preguntas. Quizá, entre siglas, estructuras y representantes, nos hacemos un lío y al final no tenemos muy claro qué es ni por qué es importante formar parte de esta comisión. Así que vamos allá.

Foto de grupo al aire libre de los miembros de la Comisión Internacional Dominicana de Justicia y Paz: frailes, hermanas y laicos en un jardín

La Comisión Internacional Dominicana de Justicia y Paz busca responder a «la acción en favor de la justicia como dimensión constitutiva de la predicación del Evangelio» (Sínodo de los Obispos de 1971). En concreto, la comisión tiene como objetivo apoyar y animar a la Familia Dominicana en sus esfuerzos por predicar con mayor profundidad el Evangelio de la vida, la justicia, la paz y la integridad de la creación. Para ello, reúne a las distintas ramas de la Familia Dominicana con el fin de desarrollar una reflexión y una acción comunes para el cumplimiento de esta misión (Estatutos de la CIDJP).

Un poco de historia

  • 1977 – Se nombra un Promotor General y promotores regionales de Justicia y Paz entre los frailes.
  • 1987 – Las hermanas (congregaciones dominicas) se unen a los promotores de Justicia y Paz.
  • 1993 – Este grupo de frailes y hermanas se convierte en la Comisión Internacional Dominicana de Justicia y Paz (CIDJP).
  • 1995 – Se nombran promotoras regionales de Justicia y Paz entre las hermanas.
  • 1996 – Se aprueba la presencia de una delegación permanente de dominicos en la ONU, centrada en la Comisión de Derechos Humanos de Ginebra.
  • 1997 – La Dominican Leadership Conference (congregaciones dominicas de Estados Unidos) solicita el estatus ante la ONU (para poder tener presencia en la ONU en Nueva York).
  • 1998 – Se crea la ONG Dominicos por la Justicia y la Paz.
  • 2002 – Dominicos por la Justicia y la Paz y la Dominican Leadership Conference reciben el estatus ante el ECOSOC (Consejo Económico y Social) de la ONU.
  • 2002 – Se nombra a una hermana copromotora de Justicia y Paz (así, hay un fraile y una hermana).
  • 2015 – Se incluye a representantes de las monjas, los laicos y el MJD en la Comisión Internacional de Justicia y Paz.

Ahora, con todo esto presente, te cuento mi experiencia. La comisión se reúne una vez al año, y la última reunión se celebró del 12 al 16 de octubre de este año. Los 20 miembros de la comisión nos reunimos con el fin de compartir, evaluar y planificar nuestros próximos pasos en relación con los temas de justicia, paz y cuidado de la creación. Quizá te preguntes qué tenemos que ver nosotros con esto, qué tiene que ver esta reunión con la presencia de la Orden en la ONU o qué aportamos los jóvenes desde la perspectiva del MJD. Nuestra presencia en la comisión no solo es necesaria y coherente, ya que se presenta como una realidad de la Familia Dominicana, sino que además es un foro en el que aportar desde nuestra realidad. Tenemos la fortuna de ser muy bien acogidos por el resto de los miembros (y es una suerte, porque todos tienen una larga experiencia y trayectoria en temas de justicia y paz). Es difícil transmitir con un texto cuánto se quiere a los jóvenes en este contexto, en esta comisión (como en tantos otros). Por supuesto, lo primero que necesitamos es entender bien la realidad de la comisión, su funcionamiento y sus objetivos. A partir de ahí, somos un miembro más, con la opción de tomar iniciativas, aportar, dar ideas y, por supuesto… ¡aprender a una velocidad vertiginosa sobre la realidad de nuestro mundo!

Antes mencioné que los dominicos tenemos una delegación permanente en la ONU. ¿Sabías que la ONU tiene 4 sedes? Seguro que a todos nos vienen a la mente la ONU de Ginebra y la de Nueva York, pero también hay sedes en Viena y Nairobi. En cada una se desarrollan comisiones distintas, y es importante tener presencia en todas. Lo que buscamos con nuestra presencia en las instituciones es plantear y llevar a estos foros realidades sociales que no llegan a través de la política de los países. Incluimos aquí, por ejemplo: cuestiones de derechos humanos (trata de personas, explotación sexual, falta de acceso a los recursos básicos y a la educación); medio ambiente (sobreexplotación de los recursos en la Amazonía y en grandes regiones de África Central); derechos de las mujeres (a la educación, a tener voz en su propia vida, contra el matrimonio infantil); migración (el drama migratorio que vivimos hoy en tantas regiones), etc. Estos son solo algunos ejemplos.

Nuestros representantes en las 4 sedes de la ONU buscan introducir estos temas en el trabajo de las distintas comisiones, así como tener acceso a los documentos en los que trabajan las instituciones internacionales y velar por que no vayan en contra de los derechos fundamentales de las personas. Es decir, su trabajo (y el nuestro) consiste en velar por los derechos fundamentales de las personas.

Pero, claro, tenemos 4 delegaciones y un sinfín de temas preocupantes que habría que abordar y resolver. Es en este contexto donde entra en juego la comisión, porque es una forma de trabajar en red y conectar con la Familia Dominicana de todo el mundo, y de poder generar conciencia y movilización en todas partes. El trabajo consiste, por un lado, en ayudar a tomar conciencia de los problemas (sobre todo en materia de derechos humanos) que existen en nuestro mundo, de cómo estamos todos conectados y de cómo lo que ocurre en un lugar afecta a muchos otros. Por otro lado, se trata de poder elevar situaciones desde «el terreno»: aprovechar la red de la Familia Dominicana para denunciar situaciones que vulneran los derechos humanos. Casos de actualidad, por ejemplo, en El Seibo (República Dominicana), con los desalojos vinculados a los ingenios azucareros; en Estados Unidos, las deportaciones de inmigrantes; en la India, la violencia, las privaciones y los abusos contra mujeres y niños; y un largo etcétera.

Si somos capaces de sensibilizar, formar conciencias, implicarnos y no mirar hacia otro lado, nuestra voz puede ser muy poderosa. Nadie dijo que fuera a ser fácil ni inmediato, ni que nuestras denuncias fueran a resolver las situaciones de la noche a la mañana, pero no podemos quedarnos impasibles, ni callar, ni mirar hacia otro lado.

Es en este contexto que, en la Orden, desde hace tres años, durante el Adviento, contamos con la iniciativa del «Mes Dominicano por la Paz». En 2017 se dedicó a sensibilizar sobre la situación del conflicto armado en Colombia; en 2018, sobre la situación en la República Democrática del Congo; y este diciembre se centrará en la India. Una iniciativa para crear conciencia de que los problemas de un lugar son a la vez producto y consecuencia de acciones globales.

Además, a nivel regional, nacional y local existen foros y proyectos de justicia y paz. Algunos son de la Familia Dominicana; otros funcionan en red con otras instituciones eclesiales. Por supuesto, sería coherente que todos los conociéramos y, en la medida de nuestras posibilidades, participáramos en ellos.

Entonces, ¿qué te parece? ¿Tienen sentido la participación y la voz de los jóvenes en esta comisión? Para mí no hay duda. Cada rama, a nuestra manera y desde nuestra propia realidad, tenemos capacidad de sobra para colaborar en la lucha para que todas las personas tengan una vida digna, en un lugar seguro y con acceso a los recursos necesarios para cubrir sus necesidades básicas.

Mónica Marco
Comisión Internacional del MJD
Octubre de 2019

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