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Jubileo Dominicano

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Las cosas pequeñas al final se convierten en lo esencial de la vida.

Testimonio – Conchi García (DOMINICA DE LA PRESENTACIÓN)

Mi nombre es Conchi García, soy Dominica de la Presentación, congregación fundada en 1696 en Francia por Marie Poussepin, de espiritualidad dominicana.

Soy natural de la provincia de Almería, y fue allí donde descubrí mi vocación a la vida religiosa pero también, la realidad vivida, me llevó a ser sensible de una manera especial por el mundo social y la marginación, y por ello que compartiré sobre mi trabajo en el mundo de la pastoral penitenciaria.

Como Dominica de la Presentación pienso en una de las grandes líneas de la vida dominicana: “contemplare aliis tradere”,es decir, contemplad y dad lo contemplado, llenarse de Dios para poder darlo. Santa Teresa también insistía en el aspecto de contemplar, y sin duda lo hago mío ya que en la espiritualidad dominicana también es eje vertebrador de cualquier misión.

28. Prision 4

Mi deseo al descubrir la vocación era poder llenar la vida de esa alegría que sentía cada vez que tenía contacto con Dios y con los otros, cada vez que conocía algún aspecto de ese Jesús que poco a poco fue cautivándome por la sencillez, la humildad, la fuerza, la entrega total a personas que estaban desplazadas, abandonadas, que eran “desechos” en la sociedad. Siempre me he sentido identificada en esta línea del mundo de la pobreza en todos sus aspectos. La práctica de la caridad y de la misericordia está al alcance de todos, y no podemos olvidarlo.

Por eso quiero remarcar un aspecto muy dominicano: la compasión, ¿qué será de los pecadores? Ni que decir tiene cómo Jesús nos muestra tantos momentos en los que siente compasión y creo que me enseña a tener un corazón grande y abierto. Allí donde parece que la luz se apaga y la vida no existe, he de descubrir las posibilidades de vida que allí se ocultan, donde parece que es la muerte y la destrucción la que ha puesto la última firma… siempre aparece una luz que muestra esperanza. Es bueno ahondar en esta compasión. MISERICORDIA=CORAZÓN COMPASIVO, COMPASIÓN = SUFRIR CON…

Un aspecto que me gustaría compartir es la experiencia que vivo desde mi consagración religiosa entregada al campo social, al mundo carcelario, a la pastoral penitenciaria. Evidentemente, mi vida se ha ido construyendo de “pequeños retazos”, como la de todo el mundo… la influencia familiar, las amistades, los estudios y por supuesto, el descubrimiento de Dios en la vida, han ido configurándome.

28. Prision 1

Trabajo en prisiones, concretamente en lo que hasta hoy ha sido La Modelo de Barcelona, desde hace 20 años, en la actualidad trabajo en Brians 1. Siempre quise dedicarme al campo de la marginación, pero ciertamente no sabía de qué manera. Cuando entré en la congregación decidí formar parte del equipo de voluntariado de la prisión La Modelo, y aquí sigo después de estos años. Mi labor no consiste en hacer grandes cosas; el “estuve en la cárcel y viniste a visitarme Mt 25, es la certeza de que Dios se hace presente en cada ser humano, independientemente de lo que haya podido hacer, del delito del que se le acuse, decía Saint-Exupéry “Sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos”, y en ello consiste mi trabajo... cosas pequeñas que al final se convierten en lo esencial de la vida de muchas de las personas con las que trato en el Centro Penitenciario. Acompañar, dedicar tiempo, realizar gestiones, ponerme en contacto con las familias, asistir a algún juicio de los que no tienen a nadie… son algunas de las tareas que llevo a cabo. Como digo, no son grandes cosas, pero sí que he ido descubriendo lo importante que es para ellos, porque incluso lo que yo considero insignificante, para los internos es esencial.

A veces me cuestionan muchas de las cosas que vivo porque estamos muy acostumbrados a tener y disfrutar de unas comodidades que ni nos planteamos que no estén u existan en nuestra vida. Coger el teléfono para llamar a alguien… por ejemplo. ¿Somos conscientes de ello?

La prisión anula a la persona, tal y como está planteada en este momento, y lo que intento es dialogar con ellos para que encuentren un sentido en sus vidas. Es claro pensar que, aunque estén privados de libertad física no pueden quitarles la libertad del corazón, y es esta libertad la que hay que poner de relieve, es así como encontrarán motivaciones.

28. Prision 2

Lo que me provoca y me hace sentir es sin duda, buscar más a Dios y hacer presente su Palabra en mi vida. Encontrar el sentido de la vida no se puede hacer solo, por eso la fuerza de la comunidad, de mis hermanas es otro puntal en mi vida.

También podría resaltar en este momento la importancia de la humanidad en este mundo en el que vivimos. La vida en prisión es una llaga con la que hay que aprender a convivir o hacer el esfuerzo de sanar para poder resurgir de las cenizas.

Para mí, entrar en prisión es una escuela de aprendizaje espiritual, se puede percibir el proceso de cada uno de ellos, cómo afrontan la vida, la situación que les ha llevado a prisión, la actitud que han ido cultivando, la familia… sí, la familia, ese lazo que tienen tan estrecho con padres, parejas, hijos, es lo que cuesta más. Ciertamente la separación del ser querido, de aquel a quien se ama es lo más duro a la hora de afrontar cualquier situación. Es aquí donde me enseñan a no perder nunca la esperanza, a luchar… pero ¡no es meramente palabrería! Lo viven, lo sienten y por supuesto tienen una fe ciega en ello. Es verdad que hay personas a las que les cuesta más, pero la dureza que les ha tocado vivir les hace fuertes para agarrarse a esta esperanza con uñas y dientes.

28. Prision 3

Otro aspecto a destacar es cómo en prisión se ve claramente la debilidad y fragilidad humana. El ser humano puede tener una fuerza increíble, capacidad de lucha, de sobreponerse… que a veces puede sorprender y hasta cuestionarse cómo podemos reaccionar así, pero tenemos otros momentos en los que no es así, el hombre es verdaderamente frágil y el punto débil siempre radica, prescindiendo de diagnósticos médicos, en la familia, en lo que verdaderamente les importa, en definitiva, cuando les falta el amor, fuere cual fuere están perdidos. El hombre es carne de cañón y fácilmente llevado al abismo. Para ello es necesario resaltar, hacerles ver que se puede ser frágil pero que esa fragilidad ha de dar camino para vislumbrar por dónde hay que enfocar de nuevo la vida. San Pablo decía cuándo soy débil, entonces soy fuerte.

Esa debilidad y fragilidad habla no sólo de otras personas, sino que habla de mí, de mi vida, de lo que soy, de lo fácil que es ver oscuridad, pero he experimentado que la fuerza de la oración da empuje y sentido a todo lo que vivimos.

La confianza en Dios consiste también en abandonarse a Él, no dejar que me resuelvan las cosas, sino ser consciente de que Dios escribirá recto con esos renglones torcidos de los que tanto se habla. Es así como podemos pasar de la muerte a la vida. Una vida plena, la que nos enseña Jesús… una vida donde se pueda vivir con total “libertad” la compasión y misericordia de ese Dios que ama sin medida.

28. Conchi García OP

Conchi García, OP

Dominica de la Presentación

 
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