Main Menu
Who's Online
Tenemos 22 invitados conectado
Jubileo Dominicano

AddThis Social Bookmark Button

DESDE UN EXTREMO DEL MUNDO AL OTRO.

 

Sí, aunque pudiera resultar extraño, es una de las formas como podría definir mi servicio como misionera. Me llamo Marta, soy de Madrid y pertenezco al Instituto de las Misioneras de Santo Domingo. Dentro de mi experiencia como tal, he sido enviada a la misión en Oriente, más concretamente a Vietnam, y posteriormente a Chile, donde estoy en la actualidad. Por ello digo que de un extremo del mundo al otro, es algo que define mi vida.

Al finalizar mis estudios  de Teología fui enviada a Vietnam. Allí trabajé en la formación. Dado el régimen político que tiene el país, el trabajo de las hermanas extranjeras, ha de delimitarse al interior de la casa. Contribuí a la preparación de futuras hermanas, lo sentí como poner la semilla en la tierra para que germinara un árbol que fuera capaz de dar sombra a otros que necesitaran de sus ramas para habitar en ellas. A día de hoy, muchas de esas jóvenes con las que trabajé, son ya hermanas dispuestas a la misión. Además, aunque yo misma no pudiera salir donde se requiriera de la presencia de una hermana, sí que me sentí como el sostén de muchas que podían hacerlo, y en todas y a través de ellas, yo también salía.

03. Desde un extremo del mundo al otro Vietnam en Navidad

Tampoco es que estuviera encerrada, pero en la calle no podía manifestar lo que realmente era. Aun así, pude participar y colaborar en algunas actividades de la parroquia,  y guardo un recuerdo muy grato de las personas que allí encontré y con las que compartí la vida. Tuve también oportunidad de conocer de cerca la realidad que la gente de allí vive a diario. Es un  pueblo muy alegre y solidario. Conscientes de que no pueden recibir ayudas de sus instituciones, se unen, ayudan y protegen, en medio de situaciones en las que el día a día es un acto de superación y supervivencia.

Al ser la primera misión, fue la de más difícil comienzo. Por una parte, éramos el grupo de las primeras hermanas que llegaba al país, con lo que supone de estar frente a una cultura nueva, sin conocer la lengua y sin contar con la trayectoria de una Comunidad ya establecida... y como decía, yo era "aprendiz de misionera", allí tuve mis caídas de la bici hasta que aprendí a rodar y sostenerme. En esos momentos contar con la experiencia de hermanas que te apoyan, incluso a pesar de la distancia, es fundamental.

03. Desde un extremo del mundo al otro Vietnam con el grupo de novicias

En la partida de allí, sentí que un pedacito de mi corazón se quedaba en aquella tierra, y sin duda así fue, porque el cariño y la entrega, independientemente de lo que se haga, es dar de lo que uno es y lleva dentro.

Tras unos meses en España, de nuevo fui enviada a la misión. Esta vez a Chile. Justo en el extremo opuesto del mundo. Ciertamente la llegada a este nuevo país se vió suavizada al contar con una legua común. Pero, aun así, es un empezar de cero ante todo nuevo.

Llevo ya en Chillán, hacia el sur, a 400 kilómetros de la capital, Santiago, un periodo de un año y medio. Aquí la actividad es el extremo contrario, también. Trabajo en una parroquia que está a cargo de los frailes dominicos, es una misión compartida por hermanos y hermanas bajo el carisma de Domingo de Guzmán, así como él quería.

03. Desde un extremo del mundo a otro Foto de Chile con los jóvenes

Por ello, mi labor diaria se realiza totalmente de puertas hacia fuera. Se trata de acompañar a los diferentes grupos, comunidades y personas que requieren de nuestra ayuda. Como en muchos lugares de América latina, las parroquias tienen una amplia extensión geográfica, por lo que una parroquia cuenta dentro de su territorio con diferentes subdivisiones geográficas presididas por una capilla, centro de reunión de la comunidad. Es como una parroquia en pequeño.

Además las capillas que componen nuestra parroquia, tenemos un comedor solidario en el que a diario se da el almuerzo para unas 60 personas, muchas de ellas en situación de calle y con problemas de alcoholismo u otros; un policlínico que ofrece atención sanitaria a personas de bajos recursos, y un centro de estudios de teología y Biblia. Las realidades de las personas que componen la parroquia, son tan diversas como las actividades que en ella realizamos. Se trabaja en sectores rurales y urbanos, con personas de menos o más recursos, pero en todo momento con un mismo objetivo; el anuncio de Palabra de Dios por medio de cualquier actuación que estemos llevando a cabo, ya sea servir un plato de comida a un hermano de la calle, como dar una clase de teología para aquellos que quieren profundizar en la fe.

03. Desde un extremo del mundo al otro Foto de Chile comedor

Y de ello, podemos sacar una conclusión clara, que es al mismo tiempo la raíz del carisma misionero que anima a la Congregación a la que pertenezco, y a la Orden Dominicana: y es que estemos donde estemos y hagamos lo que hagamos somos misioneros, que no es otra cosa, que vocación de servicio a los hermanos y de anuncio de la Palabra de Dios.

Lo mismo da que tengas la edad que tengas, que estudies, trabajes o lo que sea, lo importante es que en tu sentir y actuar cotidiano reflejes a Aquel por quien te mueves, porque te apasiona su mensaje, te llena el corazón y no puedes hacer otra cosa que compartirlo, dando gratis lo que gratis has recibido. Y muy consciente de que siempre se recibe más de lo que uno es capaz de entregar.

03. Desde un extremo del mundo al otro Vietnam con niña enferma

Hna Marta García

Misionera en Vietnam y Chile

Congr. Misioneras de Santo Domingo

 
Facebook IDYM Fanpage

Sitio web de la Orden
Biblioteca online en Scribd
Fotos en Flickr